Una llave al precioso mundo de los libros

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Antoine Saint-Exupéry nació en Lyon el 29 de junio de 1900 y murió en una misión aérea el 31 de julio de 1944 sobre una Francia ocupada por los alemanes.

Su infancia transcurrió con una tía en Saint-Maurice de Rémens donde vivió una etapa feliz según sus recuerdos de adulto que lo llevaron a escribir su obra maestra, El Principito. Estudió en colegios de Francia y Suiza. En 1919 realizó el servicio militar en la aviación. Junto a otros pilotos aventureros hicieron posible que el servicio postal estuviera a salvo en los trayectos de Toulouse-Casablanca y Dákar-Casablanca.


Su primera novela fue escrita en 1928 mientras estaba destinado en una misión en Cabo Juby. Luego acudió al rescate de un colega en la cordillera de Los Andes y este accidente le inspiró a escribir “Vuelo Nocturno”, obra que fue publicada con el prólogo de Gide.

Vivió en la ciudad de Concordia, Entre Ríos, pero fue en Buenos Aires que conoció a su esposa, la millonaria salvadoreña Consuelo Suncin. Fue nombrado director de la empresa Aeroposta Argentina, donde tuvo la misión de organizar la red postal de América.


Estuvo destinado en Saigón, Moscú y España con la compañía Air France. Tuvo varios accidentes aéreos; uno muy grave fue en 1937 en Guatemala que dejó destruido el avión y donde él sufrió una conmoción cerebral y múltiples fracturas. Mientras se recuperaba escribió “Tierra de hombres”.

Saint-Exupéry se consagró al periodismo y la escritura. Hizo reportajes sobre la Indonesia Francesa (Vietman), Moscú y España, previos al inicio de la Guerra Civil. Sin embargo, no dejó de volar.


El Principito fue escrito en 1943 convirtiéndose en su obra más famosa. En agosto de 2019 fueron descubiertos unos bocetos realizados por Antoine de Saint-Exupéry en una vieja construcción del norte de Suiza, donde habían sido almacenados por un magnate inmobiliario entre decenas de miles de obras de arte. La carpeta contenía tres dibujos: el bebedor en su planeta, la boa que digiere a un elefante, acompañado de notas manuscritas y el principito y el zorro. También un poema ilustrado con un pequeño dibujo y una carta de amor dirigida a su mujer Consuelo.




Julio Cortázar, hijo de padres argentinos, nació un 26 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica, donde su padre había sido destinado como funcionario en la Embajada Argentina. La familia se refugió en Suiza durante la Segunda Guerra Mundial hasta que regresaron a Buenos Aires en 1918. Fue profesor, guionista y escritor. Obtuvo el título de maestro en 1932 y en 1935 inició la carrera de Filosofía y Letras, la cual no concluyó, pero que le sirvió para dar clases y publicar estudios de crítica literaria. De esa época es conocida su colección de sonetos Presencia (1938), que salió editada bajo el seudónimo de Julio Denis.

 

A mediados de los años ’40 abandonó su puesto de profesor en la Universidad de Cuyo, donde enseñaba literatura francesa, y se trasladó a Buenos Aires, comenzando la publicación de artículos, relatos y cuentos en revistas literarias, entre ellos, Casa tomada. Si bien su relevancia en el ámbito de la literatura fue pobre en aquellos tiempos (recibió varios reveses con sus primeras novelas), logró publicar su colección de relatos Bestiario en 1951. Con el título de traductor de inglés y francés bajo el brazo, se mudó a París, donde trabajó como traductor de la UNESCO. Las traducciones que realizó de Edgar Allan Poe (entre otros) influyeron de alguna manera en su obra como ya lo había hecho Borges previamente.

 

A pesar de haber realizado distintas publicaciones durante todos esos años, no se haría famoso hasta la publicación de Rayuela (1963), considerada su obra maestra y reivindicándolo como a uno de los autores más influyentes de América Latina al formar parte del llamado «boom» de la literatura latinoamericana. 

En esa época comenzó, además, su intervención en la política. Viajó a Cuba, donde conoció a Fidel Castro y se compenetró con la figura de El Che y la causa cubana. Más tarde lo hizo con Salvador Allende en Chile y el movimiento sandinista de Nicaragua. Llegó a integrar el Tribunal Internacional Rusell por los Derechos Humanos en Latinoamérica.

 

Siguió publicando hasta su muerte, sucedida en París el 12 de febrero de 1984, y algunas de sus obras de editaron de manera póstuma. En el año de su fallecimiento recibió el Premio Konex de Honor en Argentina.





Franz Kafka vino al mundo como primogénito un 3 de julio de 1883 en la ciudad de Praga, cuando aún estaba bajo dominación del imperio Austrohúngaro. Criado dentro de un entorno cultural alemán en el seno de una familia acomodada de comerciantes judíos, asistió a la mejor escuela secundaria alemana de Praga. Concluido el bachillerato, su padre lo obligó a cursar Leyes, carrera por la cual no sentía ningún interés, aunque se doctoró en Derecho a los 23 años. En sus días de universitario se dedicó a cultivar su interés por la filosofía y la literatura, y en este entorno fue que conoció a Max Brod, futuro escritor y crítico literario, que con el tiempo se convertiría en su mejor amigo. Con una personalidad solitaria e introvertida, solo lograba salir de su aislamiento prolongado en compañía de Brod, un joven enérgico y proactivo.


Al finalizar sus estudios, trabajó en varios bufetes de abogados y posteriormente en una compañía de seguros, y a pesar de ser eficiente y cumplidor, no se sentía atraído por avanzar en su carrera profesional. Como sus empleos eran de mañana, le quedaban las tardes y noches libres para dedicarse a su pasión verdadera, la literatura. Durante ese lapso escribió varias obras, entre cuentos y novelas, pero publicó apenas unos pocos escritos: “Contemplación”, “La condena”, “La metamorfosis”, “En la colonia penitenciaria”, entre otros. El inicio de una tuberculosis lo obligó a períodos de guarda o de viajes con fines medicinales, que aprovechó para dedicar a la escritura. Antes de morir, le hizo prometer a su amigo Brod que quemaría todos sus escritos, algo que este nunca cumplió y gracias a eso, la mayoría de sus obras se publicaron de manera póstuma. Falleció en Kierling, Austria, el 3 de junio de 1924 de tuberculosis laríngea.


Entre las obras editadas después de su muerte, encontramos: “El proceso”, “El castillo”, “El desaparecido” y muchísimos cuentos y relatos. Además, se publicó su correspondencia: “Carta al padre”, “Cartas a Felice” (su prometida), “Cartas a Milena” (un amor no consumado), “Cartas a Ottla” (su hermana).


Tuvo una vida corta, llena de devenires amorosos (incluido un compromiso en matrimonio que fracasó), de problemas de salud y de insatisfacciones laborales y familiares. Pero todo ello no impidió que su literatura aflorara y con el tiempo se consagrara como uno de los mejores escritores en lengua alemana, convirtiéndose en un referente inequívoco de la literatura universal contemporánea.



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El 25 de enero de 1882 nació en Londres Adeline Virginia Stephen, quien con el tiempo se convertiría en la gran escritora inglesa Virginia Woolf. Fue criada en una familia acomodada donde el arte era incentivado, tanto en ella como en su hermana, Vanessa Bell. Asimismo, tuvo que convivir con las reglas de los valores victorianos donde se consideraba que las tareas de una mujer eran ser madre y conseguir un buen esposo. Virginia disfrutó de una infancia feliz hasta que murió su madre en 1895. Luego, en 1904, sufrió la pérdida de su padre, provocando su segunda crisis emocional.


El fallecimiento de sus padres motivó la creación del famoso grupo Bloomsbury que albergó a las más distinguidas personalidades de las artes, la ciencia y la política, y que fue determinante en la historia de Inglaterra.


A pesar de haber roto con las ataduras de la época, Virginia contrajo matrimonio con el escritor Leonard Woolf en 1912. Ellos fundaron la editorial Hogarth Press y publicaron a prestigiosos escritores como T. S. Eliot, Katherine Mansfield y Sigmund Freud. La escritora inglesa fue una de las personalidades más importantes del feminismo del siglo XX y sus ideas aún persisten en la actualidad. Desde muy joven advirtió las diferencias que existían entre hombres y mujeres. Tanto ella como su hermana sufrieron de abusos sexuales por parte de sus hermanastros, y a pesar de los condicionamientos de la época, Virginia se atrevió a contar estos vejámenes, aun sabiendo que la credibilidad que se le otorgaba a la palabra de una mujer era nula.


Como escritora también fue una figura importante en la historia de la literatura ya que logró modernizar el estilo de narrar en el siglo XX. Su obra es una gran herencia literaria que nos legó y que se ha convertido en lectura obligada de varias generaciones. Entre sus novelas se destacan La señora Dalloway, Al faro, Orlando, Las horas. Aunque se la menciona una y otra vez por su libro de ensayo Un cuarto propio, donde reflexiona sobre la necesidad de independencia económica que una mujer debe tener. En particular, aboga por un espacio propio donde poder escribir, pero esa idea se traslada a todos los ámbitos profesionales donde una mujer desee desarrollarse. 


El legado de su obra sigue atrayendo a lectores de todas las edades, y no solo sus libros de ensayos o novelas, sino también sus diarios, son una verdadera obra maestra. Ella creía que la memoria era un bien invaluable y quiso dar cuenta de su vida, de su imaginación y de sus sentimientos para que quedaran plasmados en papel. 

Le dio valor a la mujer y se empeñó en demostrar que su mirada podía formar parte de la humanidad tanto como la de los hombres.






Jane Austen nació el 16 de septiembre de 1775 en Steventon, Hamphire (Inglaterra), y falleció el 18 de julio de 1817 en Winchester (Inglaterra). Fue la séptima hija del matrimonio de George Austen y Cassandra Leigh. Su padre era el clérigo de la parroquia del pueblo; fue la primera persona en confiar en la pluma de Jane y quien la alentara a seguir el camino de la escritura. Era un hogar signado por las tardes de lecturas, representaciones teatrales y mucha vida cultural, lo que generaba un ámbito propicio para que la joven Jane desarrollara sus habilidades literarias. Austen fue autora de novelas que transcendieron en el tiempo y causaron inspiración a muchas generaciones de escritores: Orgullo y Prejuicio, Sensatez y Sentimiento, Emma, Lady Susan, Persuasión, La abadía de Northanger, Mansfield Park.


La narrativa de Jane Austen está caracterizada por la descripción de espacios costumbristas, perfiles de personajes delineados por los buenos (o malos) modales de la época, la diferencia entre las clases sociales, la riqueza, el acceso a la educación, el status de vida, las actividades sociales y el matrimonio. En su escritura se plasma el entorno burgués agrícola del cual ella era parte. Incluso, en el flirteo amoroso, logra cuestionar los mandatos tradicionales que guiaban las decisiones de las personas.


Sus obras fueron traducidas a varios idiomas, sin embargo, la traducción al español llegó con 100 años de demora de su publicación original. Sus escritos fueron estudiados por el mundo académico y despertaron un interés especial en la élite aristocrática. Además, se realizaron transposiciones al mundo audiovisual, a través de la producción de películas.


El único retrato aprobado sobre la autora es el que pintó su hermana Cassandra, en 1810, y se encuentra en la National Portrait Gallery de Londres. Además, desde el 2017 su rostro se observa en los billetes de 10 libras del Reino Unido. Hasta este momento, la imagen de una mujer en los billetes solo quedaba reservada para la figura de la reina Isabel II.


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